Mis visitas

viernes, 17 de junio de 2016

¡Nos vamos a primero!

¡Qué rápido ha pasado este curso! Parece que fue ayer cuando empezó y hoy los he despedido porque pasan a primaria. Ha sido una fiesta de graduación muy bonita. Ha conllevado mucho trabajo y esfuerzo pero, sin duda, ha valido la pena. Me ha servido para sentir ese equipo que estaba echando en falta, sin ir más lejos, en la entrada anterior del blog. Las compañeras de los otros niveles nos han ayudado mucho y las familias de nuestros niños y niñas también. Gracias a todos/as. Ahora nos toca desansar...

jueves, 26 de mayo de 2016

Haciendo equipo


Un aspecto que considero muy importante a la hora de educar es formar parte de un equipo educativo. Y digo equipo porque este concepto no es un sinónimo de grupo. Este curso escolar ha sido muy diferente para mí al de los últimos años. Hasta el curso pasado formé parte de un equipo educativo cuyo objetivo era formar personas en todas sus dimensiones (educación integral). Este compromiso que adquirimos involucraba no sólo a los niños y niñas, sino principalmente a sus familias, ya que siendo conscientes de que los padres son los primeros educadores de sus hijos, si no contamos con ellos no podremos hacer gran cosa.
Sin embargo, este curso ha cambiado mucho mi vida laboral ( y como consecuencia de ello, mi vida personal). He pasado de trabajar en un colegio donde las familias se implicaban bastante a otro donde a día de hoy todavía hay familias a las que casi no he visto. Este curso no me he sentido parte de las familias de mis niños. ¡Cuánto extraño esa cálida sensación!
Es muy probable que no sea objetiva, y que en el centro donde ahora trabajo también haya maestros que pretendan educar de una manera integral para transformar positivamente esta sociedad, lo que pasa que cuando no hay equipo, éste se ve sustituido por sujetos aislados luchando solos.
Es hasta posible que tal equipo exista pero yo no me sienta parte de él. Y es que uno de los ingredientes necesarios para que un grupo se transforme en un equipo  es el paso del tiempo. Ojalá que, con el paso de éste, vuelva a sentirme  en el trabajo como en casa.

martes, 17 de mayo de 2016

La fuerza del cariño

Qué poder ejerce el amor en las personas... En educación, como en la vida, la vía del cariño es más eficiente y satisfactoria que la del castigo, la prohibición y el malhumor. Aplicar una pedagogía positiva produce múltiples beneficios, entre los que destacan: la alegría y la creación de un ambiente afectuoso, seguro y cálido.
   Después de un curso agotador en el que he "luchado" con mi clase para que adquirieran hábitos, normas y rutinas, se me ocurrió un día decirles que con una goma mágica iba a borrar mis malos recuerdos del año y así ya no recordaría nada negativo que  hubiera ocurrido en clase. El hecho de poder empezar desde cero les motivó enormemente, ya que de alguna manera se borraban las expectativas negativas que de ellos se podían haber ido generando a lo largo del curso. Los niños que normalmente habían presentado conductas disruptivas en el aula estaban desconocidos.  Aunque nuestro primer impulso sea enfadarnos cuando se presentan las dificultades, vale la pena contar hasta diez (o hasta el número que haga falta) y respirar hondo. Con una sonrisa todo es más agradable.

domingo, 15 de mayo de 2016

¡Estrenando blog!

      En esta primera entrada y haciendo alusión al título del blog me gustaría hacer una reflexión sobre la vocación de ser maestro. Sí, he dicho vocación porque la considero de esta manera, más que una profesión. En realidad considero que todos tenemos una vocación, sólo que algunos puede que no lleguen a descubrirla nunca.
     Me considero bastante afortunada de haber sido bendecida con la oportunidad de dedicarme a una de mis grandes pasiones: la enseñanza. Cuando acabas la carrera (en mi caso, hace ya unos cuantos años; en el 2001) no tienes la certeza de que vayas a ejercer la profesión que has elegido. Eso sí, la mochila la llevas cargada de ilusiones, ideas, ganas... y algún que otro temor. Con el paso del tiempo, los temores iniciales han dejado paso a una sensación de que en mis manos tengo una gran responsabilidad; la educación de muchos niños y niñas, cada uno con sus circunstancias, pero todos ellos con un gran potencial para SER FELICES. Y si algo tengo claro es que nunca quiero perder esa ilusión con la que comencé y que, de momento, no me ha abandonado, por hacer lo que esté en mi mano para ayudarles a que lo consigan.